Tuesday, October 27, 2009

Creación del Mito

En el desierto del Norte América, durante una época pasada, hubo una familia de caballos españoles, domados por un conquistador quien vivía con ellos en las afueras. Los caballos pasaban los días y las noches en un campo chico que estaba rodeado por una cerca de madera del bosque. Ellos no querían escaparse pero deseaban más tierra y más libertad, porque querían explorar como cualquier animal.

Un día hubo un gran terremoto, fuerte y chocante, que destruyó la finca donde vivía el hombre y los caballos, también se desplomó la cerca que él había construido. Los caballos huyeron del campo. Corrieron hasta que llegaron a la frontera desconocida. Por eso, hoy en día hay caballos salvajes en el oeste de los Estados Unidos.



Transformación del Mito

Había un hombre joven que se llamaba Narciso, era muy rubio con la cara de un dios, es decir que era el muchacho más guapo de su aldea. Sin embargo, él no tenía ningún pensamiento adentro de su cabeza hermosa. Era bastante tonto. Solo pensaba en sí mismo, su belleza y nada más. No le importaba la vida actual, pasaba todo su tiempo mirándose en el espejo en su cuarto de baño marmolazo diciendo “ Narciso, eres el jóven más fabuloso del mundo, sí. Qué asombroso eres”.También hablando por teléfono celular con su novia, quien le admiraba muchísimo.

Cada día era lo mismo, siempre estaba mirándose. Su novia se preocupaba por él y por eso ella planeó un viaje al bosque para que ellos pudieran relajarse y pasar tiempo juntos, lejos del espejo. Narciso se negó a dejar su espejo precioso, pero después de una lucha dura, la novia lo convenció de que el viaje valdría la pena. “ Narciso, habrá muchos turistas donde vamos a pasar nuestro viaje, ellos te harán cumplidos constantemente, es mejor que tu espejo, tú no lo necesitas. No te preocupes, te divertirás muchísimo”. Cuando Narciso escuchó eso, él consintió inmediatamente. Ellos se fueron por el bosque.

Después de su llegada, la pareja decidió dar un paseo por alrededor del bosque. Mientras estaban caminando, ellos descubrieron un estanque pequeño que reflejaba la cara divina de Narciso. Él quería quedarse allí para estudiar las curvas de su rostro. "Déjame en paz, aquí”, le dijo a su novia, “ necesito tiempo solo, con mi belleza” y entonces ella lo dejó en el estanque. Ella regresó a la lagunita más tarde, y muchas veces después, pero él no quiso moverse, solo deseaba mirarse en el agua. Llegó el anochecer y todavía estaba al lado del estanque. Su novia se fue a dormir y volvió el día siguiente, él no se había movido, el día después, lo mismo. El se sentaba cada día, hablando consigo mismo y se admiraba. Al fin, él se murió por falta de agua y comida pero en su lugar creció una flor tan bella como Narciso, que siempre se inclinaba sobre el agua del estanque como si quisiera mirar el reflejo.

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