Monday, December 7, 2009

“ Walking Around”

Yo siempre andaba por las calles de mi ciudad cuando me sentía perdida, ella era mi amiga con quien yo compartía la soledad. Este día que me parecía como cualquier otro que yo había pasado en mi laberinto de hormigón, pero me falta algo más. Empezé en la esquina de la calle principal, junto a un árbol gigante que llevaba una cruz blanca. Hubo velas por todos lados, “ qué curiosidad”, pensé. Este día yo sentía un frío profundo, algo muy raro en las primeras semanas del otoño, y una oscuridad vacía en la cabeza que no pude explicar. No pude recoger mis memorias. Seguía andando, yo suponía que las vistas y los sonidos de mi camino pudieron llenarme.

La mañana era sin luz y color cuando lo encontré caminando descalzado por las orillas del río casi negro, bien cerca de las fábricas de telas difuntas y la calle principal de la cuidad. Él me saludó con un abrazo mojado y sin mucha fuerza. “ Como te va” él me dijo “ Que bueno que nos encontremos, ya no veo a nadie del colegio. Hoy en día todo el mundo está ocupado, no viene aquí como cuando éramos más jóvenes”. “ Estoy de acuerdo” yo le dije “ Que suerte… Oye, ¿que haces aquí solo?” Mi amigo me señaló con su dedo al agua veloz “ Voy a darme un baño por allí, ahora ha llegada la hora”. “Pero, amigo, es octubre, no hace demasiado frío?” yo le pregunté. “ No te preocupes amiga, yo lo hago cada día” dijo, la cara pálido con ansia “cada día hago lo mismo… lo mismo”. “ Entonces, te dejo aquí para recomenzar mi camino”. Empecé a andar hacia la calle y pude oírlo chapoteando.

Viajaba, sin propósito, más arriba, y llegué a un prado yermo que estaba poblado por hierba seca y piedras inscritas brillantes. Entre las piedras yo vi a mi hermanito, joven y frágil, sentándose tranquilamente, cantando lo que pensé ser un himno de la iglesia. Me dijo “ Hola hermana, donde has estado? Te echaba de menos.” . Sorprendida, dije yo “ No puede ser. Porque estás aquí hermano, como es posible que volvieras?”. “ Pues, hermana, no sabes que he estado aquí por mucho tiempo, parece como años en este campo. Estoy muy triste aquí hermana, nadie me visita, porque no me visitas?”. Yo estaba muy ansiosa, y confundida.“ No te muevas,” yo exclamé, “ voy por mamá”.

Me apresuré, corriendo por la acera hasta que llegara a mi casa. Subí las escaleras con prisa, ruidosamente, encontré mis padres en la sala, sentados en silencio. “ ¡Mami, papi! Acabo de ver a mi naño, no puede ser real. Pienso que no estoy bien. Mami, mami, me oyes?” La cara de mi madre se quedó sin expresión ni emoción, ella solo miraba fijamente a la pared. “ Papi, escúchame , el hermano…¡Papi!”. Él no se movió. Encima de la mesita de café vi al periódico del día, el titular dijo “ Accidente, Chica Muerta”.

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